Como seres humanos estamos expuestos a diversas enfermedades, que con el pasar de los años y en nuestra adultez se pueden agravar o acrecentar en síntomas y consecuencias. Ante ello tenemos que estar prevenidos en nuestros chequeos médicos a fin de diagnosticar a tiempo las enfermedades y si son degenerativas puedan ser tratadas con el objetivo de mitigar sus efectos en nuestro organismo.

Una de las enfermedades degenerativas más comunes a desarrollar, es la artritis, que aunque puede darse en cualquier edad, en la etapa adulta suele complicarse o acentuar sus síntomas. Esta se caracteriza por ser una enfermedad autoinmune sistémica que produce inflamación crónica de las articulaciones. Como consecuencia, produce un deterioro de la capacidad funcional y la calidad de vida del paciente que la padece, así como aumento de la mortalidad.

Es una enfermedad autoinmune que puede causar daño en cartílagos, huesos, tendones y ligamentos de las articulaciones. La artritis es una condición degenerativa o inflamatoria de la junta que implica daño al cartílago que blinda los extremos de los huesos que participan en la junta. Existen diversos tipos de artritis, la artritis reumatoide y artrosis son los tipos más comunes, afectando cerca de 130 millones de personas por todo el mundo.

Causas de la artritis

Aunque la causa es desconocida, hay ciertos factores de riesgo como el tabaquismo, el elevado consumo de sal, la obesidad y debilidad muscular, además las variantes genéticas que también pueden influir. El material genético que se hereda de los padres, un defecto en el sistema inmunológico que normalmente protege al organismo contra la invasión de bacterias y virus, pues es posible que el sistema no responda de manera adecuada a la infección y, en cambio, ataque a los tejidos propios del cuerpo, son algunas de las posibles causas en esta enfermedad.

Otros factores que aumentan el riesgo de desarrollar artritis pueden incluir, un defecto en el cartílago o en la unión de las articulaciones, lesión o traumatismo en una articulación, una bacteria, un hongo o un virus que puede infectar las articulaciones.

Síntomas más comunes que se presentan

La artritis es la hinchazón y la sensibilidad de una o más de las articulaciones, por lo tanto los principales síntomas son dolor y rigidez de las articulaciones, que normalmente se suelen empeorar con la edad. Los tipos más frecuentes de artritis son la artrosis y la artritis reumatoide.

La artrosis hace que el cartílago, el tejido duro y resbaladizo que recubre los extremos de los huesos donde forma una articulación, se rompa. Mientras que la artritis reumatoide es una enfermedad en la cual el sistema inmunitario ataca las articulaciones, comenzando con el revestimiento de las mismas.

Su afectación suele ser simétrica, por ejemplo en ambas manos o en ambas rodillas. Empieza de forma lenta, con síntomas iniciales como dolor articular leve, rigidez y cansancio. Es bastante frecuente la rigidez matutina, que dura por más de una hora, el paciente despierta y siente dolor en las articulaciones luego de dormir; las articulaciones pueden sentirse calientes, sensibles y rígidas. Con el paso del tiempo, las articulaciones pueden perder su rango de movilidad y deformarse en forma progresiva.

Algunos de los signos y síntomas más comunes de la artritis afectan las articulaciones, depende del tipo de artritis, sien embargo los signos y síntomas más frecuentes pueden comprender:

  • Dolor
  • Rigidez
  • Hinchazón
  • Enrojecimiento
  • Disminución de la amplitud del movimiento

Tratamientos y uso de células madres para mejorar la salud del paciente

Como la artritis es una condición degenerativa, es decir que empeora con el tiempo, es importante el diagnóstico precoz. Aunque no existe cura, el tratamiento inmediato es crucial para retardar el avance de la enfermedad y de la discapacidad. En la actualidad existen tratamientos con medicamentos muy eficaces, además de fisioterapia y cirugía, que permiten retardar la destrucción de la articulación.

Los tratamientos varían según el tipo de artritis, pero el objetivo principal del tratamiento contra la artritis es reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida del afectado. Actualmente comercializan a las células madres como la terapia para la artritis, con relevo prometedor para el dolor, del nuevo incremento del cartílago para reemplazar el cartílago dañado, y de la restauración de la función común.

Los avances científicos están tratando a las células madres como los tratamientos experimentales para ayudar a regenerar el cartílago. Las células madres mesenquimales (MSCs), obtenidas de sangre del cordón umbilical, pueden viajar a los sitios del daño o a las partes inflamadas de la carrocería y liberar factores regeneradores tales como factor de incremento endotelial vascular.

Éstos pueden aumentar el incremento del cartílago y del tejido que soporta, así perfeccionando la reparación del tejido. Además, también tienen otros efectos más sutiles, por ejemplo, pueden reducir la intensidad de la inflamación así como prevenir una inmunorespuesta hiperactiva, son una alternativa a los tratamientos con fármacos que producen mayores contraindicaciones.

Referencias

Castañeda S. (2017) Servicio de Reumatología, Hospital de La Princesa, IIS-Princesa, Madrid, España. Disponible en: https://www.reumatologiaclinica.org/es-novedades-el-panorama-terapeutico-artritis-articulo-resumen-S1699258X17300372

Thomas L. ¿El tratamiento de la célula madre para la artritis trabaja? Disponible en: https://www.news-medical.net/health/Does-Stem-Cell-Treatment-for-Arthritis-Work-(Spanish).aspx

Arthritis Foundation. ¿Cuáles son las causas de la artritis? Disponible en: http://espanol.arthritis.org/espanol/la-artritis/preguntas-frecuentes/pf-causas-artritiss/