Actualmente gracias a los avances de la ciencia, cada día tenemos mayores posibilidades de superar enfermedades crónicas, que anteriormente se catalogaban como incurables y poco tratables. Por medio de un gran número de investigaciones con células madre, se busca dar solución a todos los problemas que aquejan la salud de la población.
Sin embargo, existen solo unos pocos usos clínicos aprobados en la investigación con células madre, por esta razón se están realizando ensayos clínicos para investigar otras aplicaciones de dichas células para tratar diversas enfermedades.
En teoría, ninguna enfermedad está exenta de un posible tratamiento procedente de la investigación con células madre. No obstante, aun los investigadores luchan por estudiar todos los tipos de células y su potencial de conseguir grandes adelantos en cualquier enfermedad.
Panorama actual en relación a los estudios con células madre
El tratamiento con células madre mejor acreditado y ampliamente utilizado es el del trasplante de células madre de la sangre para tratar enfermedades y problemas médicos sanguíneos y del sistema inmunológico o para recuperar el sistema sanguíneo después de tratamientos de cánceres específicos.
Desde los años 80, se han utilizado las células madre de la piel para el crecimiento de injertos de piel de pacientes que han sufrido quemaduras corporales graves o muy extensas.
En Europa recientemente se ha aprobado la comercialización de un nuevo tratamiento basado en células madre para reparar daños en la córnea tras haber sufrido lesiones como pueden ser quemaduras químicas. En la actualidad, éstas son las únicas terapias con células madre bien acreditadas como tratamientos seguros y efectivos.
Panorama a futuro sobre las investigaciones

Se están realizando ensayos clínicos para investigar otras aplicaciones de las células madre para tratar diferentes enfermedades, pero aún es demasiado pronto para saber si alguna de esas aplicaciones podría funcionar. Se requieren las pruebas recopiladas a lo largo del ensayo clínico para determinar si el tratamiento propuesto es seguro, efectivo y mejor que los tratamientos actuales.
Se han realizado y se siguen llevando a cabo ensayos clínicos con células madre pluripotentes. Para el tratamiento de degeneración macular, enfermedades neurológicas, como la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Huntington o la enfermedad de las motoneuronas, diabetes, lesiones en la médula espinal, infarto de miocardio, tratamiento de la esclerosis múltiple con células madre de la sangre, estudios sobre leucemia, lesiones en el cartílago o en el tendón, entre otros.
Estos ensayos clínicos, tienen el objetivo de probar la eficacia de fármacos específicos para estimular las células madre del cuerpo del propio paciente y extraer células o líneas celulares para utilizarlas en la investigación o en ensayos clínicos.
A pesar del gran número de investigaciones realizadas, todavía existen pocos tratamientos nuevos seguros y efectivos para los pacientes. Hay grandes expectativas puestas en la investigación con células madre; sin embargo, los tratamientos con este tipo de células aún no están demostrando dar grandes resultados. Esto se debe, en parte, a que las enfermedades complejas que no tienen cura y requieren de tratamientos complejos.
Ensayos de las terapias de células madre

Por supuesto, como sucede con cualquier tratamiento, se deben considerar como experimentales hasta que pasen satisfactoriamente cada uno de los estados necesarios para analizar a fondo una terapia nueva. Solo entonces se aprobará el tratamiento para su uso generalizado. Antes de probar esas células en una enfermedad humana, los investigadores deben cultivar el tipo de célula adecuado, encontrar una forma de ensayar esas células y asegurarse de que las células son seguras en animales antes de pasar a ensayos sobre humanos.
Una vez que un investigador tiene un tipo de célula madura en una cápsula de laboratorio, el siguiente paso consiste en descubrir si dichas células pueden funcionar en el cuerpo. Las células madre embrionarias que han madurado hasta convertirse en células productoras de insulina en una cápsula de laboratorio sólo son útiles si continúan produciendo insulina dentro de un cuerpo. Igualmente, los investigadores necesitan saber que las células pueden integrarse en el tejido circundante.
Para probar las células es preciso encontrar un modelo animal que imite la enfermedad humana y, a continuación, implantar las células para ver si ayudan a tratar la enfermedad. Estos tipos de experimentos pueden resultar muy laboriosos. En caso de una lesión de médula espinal, por ejemplo, el objetivo último sería descubrir si las células trasplantadas permiten el completo movimiento del animal lesionado, el equivalente animal de liberar a una persona de una silla de ruedas. Sin embargo, incluso si las células no devuelven el movimiento completo, es posible que restablezcan la función de la vejiga u otras funciones, lo que seguiría suponiendo un enorme beneficio para las personas. Los investigadores tienen que examinar cada uno de estos posibles resultados.
En muchos casos, probar las células en un único modelo animal no proporciona suficiente información para saber que las células puedan ser eficaces en humanos. La mayoría de modelos animales de enfermedades no imitan a la perfección la enfermedad humana. Por ejemplo, un ratón portador de la misma mutación que provoca la fibrosis quística en humanos no presenta los mismos síntomas que las personas con la enfermedad. Es posible que una terapia basada en células madre embrionarias que trate este modelo en ratón de la fibrosis quística no funcione en humanos. Éste es el motivo por el que los investigadores suelen necesitar probar las células en muchos modelos animales distintos, estudiando en cada caso todos los posibles resultados.
Rechazo inmune de las células madre
El sistema inmunitario puede reconocer las células madre trasplantadas, como cualquier otro órgano trasplantado, como extrañas y, en consecuencia, rechazarlas. La probabilidad de que el sistema inmunitario rechace un trasplante de tejido basado en células madre embrionarias depende del origen de dicho tejido.
Las células madre aisladas a partir de embriones de FIV tendrán un perfil genético que no encajará con el de la persona que reciba el trasplante. El sistema inmunitario de dicha persona reconocerá dichas células como extrañas y rechazará el tejido a menos que la persona reciba tratamiento con potentes fármacos inmunosupresores.
Las células madre generadas a partir de transferencia nuclear o iPS encajarían genéticamente a la perfección con una persona. Es probable que el sistema inmunitario pase por alto el tejido trasplantado y lo viera como una parte normal del cuerpo. Con todo, algunos investigadores sugieren que incluso si las células se ajustan a la perfección, es posible que no escapen por completo de la atención del sistema inmunitario.
Las células cancerosas, por ejemplo, tienen el mismo perfil genético que el tejido circundante y, aun así, el sistema inmunitario identificará y destruirá con frecuencia tumores tempranos. Hasta que no haya disponible más información procedente de estudios en animales, será difícil saber si las células trasplantadas específicas para un paciente son proclives o no a llamar la atención del sistema inmunitario.
Referencias
California Institute for Regenerative Medicine. Las células madre como terapias. https://www.cirm.ca.gov/our-progress/las-c%C3%A9lulas-madre-como-terapias

